DESAHUCIOS ICONOGRÁFICOS

La comunicación publicitaria se construye en base a ideas y cálculos nada inocentes. Buscan convocar nuestra atención, avivar, provocarnos con los espacios periféricos a nuestros trasiegos cotidianos. Perturban con sus icónicos mensajes de paraísos inexistentes, tratando de prolongar los lienzos artificiales de una escenografía pornográfica del consumo.

El tiempo aboca a estas arquitecturas totémicas y sus contenidos iconográficos a una inexorable decadencia y a la mutación que imponen los ritmos de las modas, el comercio, los negocios y la política.